Fundamentos de Educación[1]


I La educación actual y futura.

La educación es un fenómeno básicamente social. Esta dimensión social aparece tanto en la naturaleza misma del proceso educativo –acción de los otros sobre un sujeto– como en los contenidos, hábitos y valores que se transmiten en la acción educativa. Por consiguiente, la educación es siempre la resultante del momento histórico en que acontece, del lugar donde se realiza, de la cultura imperante, de la estructura socio-política vigente. La conformación de cada sujeto se realiza a partir de su entorno. Afirmar lo contrario equivale a creer en el innatismo más estricto, contrapuesto a la evidencia de la dinámica histórica y a las mismas investigaciones pedagógicas, las cuales muestran bien claramente la importancia del medio ambiente sobre las bases genético-evolutivas. Como se ha dicho tantas veces, el hombre no nace, el hombre se hace

Para tener una visión panorámica de la educación actual, es necesario identificar las características generales de nuestra sociedad actual. Una relación –no exhaustiva– de características generales de la sociedad occidental en la cual nos hallamos insertos podría ser la siguiente: 

1.      Predominio de la vida urbana, lo que ha provocado la disminución de la vida comunitaria, al tiempo que se ha potenciado la movilidad física y social.
2.      Predominio de los sectores productivos secundario y terciario.
3.      Constante evolución de los conocimientos científicos.
4.      Universalización de la información a través de los medios de comunicación  de masas.
5.      Nacimiento de una conciencia universal.
6.      Participación de todos los ciudadanos en la vida pública por medio de la democracia.
7.      Pérdida de la influencia de la religión.
8.      Disminución de la natalidad y aumento de la esperanza de vida.
9.      Freno y disminución del crecimiento incontrolado.
10.  El desarrollo tecnológico y las aspiraciones económico-políticas pone en riesgo la supervivencia de la especie humana, ante el riesgo de una catástrofe nuclear. 

Cada una de estas notas tiene consecuencias para la educación. En la medida que el sistema educativo sea capaz de satisfacer las exigencias que de ellas se derivan, en esa misma medida se podrá hablar de su adecuación a la sociedad actual. 

El crecimiento de la población urbana ha creado indudables problemas de masificación, con los consiguientes déficits de infraestructuras de todo tipo, incluyendo la educativa. Un efecto concreto ha sido el surgimiento de poblaciones marginales, con los consiguientes casos de viviendas inadecuadas, falta de higiene, delincuencia, etc. 

El sistema educativo se ha visto muchas veces impotente para atender la demanda de escolarización, de modo que se han prodigado las soluciones provisionales, de tipo arquitectónico y funcional, favoreciéndose la instalación de un sector privado en ocasiones movido por fines exclusivamente lucrativos. Los profesores no han sido menos sensibles a la atracción hacia las grandes ciudades y ello ocasiona una movilidad constante en el medio rural. 

La necesaria atención al medio rural pasa por la incentivación del profesorado, que ha de encontrar motivaciones y recursos para realizar una labor continuada y de calidad. Por otra parte, la educación rural, al margen de condicionantes económicos, no puede tener por finalidad la preparación para emigrar a las ciudades, sino el proporcionar una formación que permita optimizar el medio rural, especialmente con vistas hacia el futuro; todo ello sin atentar contra el derecho personal de decidir el lugar de residencia. 

Es bien conocida la influencia del desarrollo tecnológico sobre todos los aspectos de la vida humana. Actualmente, la ingente cantidad de maquinas con un alto grado de automatización son construcciones lógico-matemáticas que ofrecen y hasta imponen un modelo de conducta mental (Prini 1982). Se han simplificado los procesos de producción y las máquinas sustituyen al hombre en multitud de tareas, hasta el punto que los puestos de trabajo y las profesiones quedan condicionados a la misma evolución tecnológica, la educación tecnológica aparece como objetivo importante en el sistema escolar. Esto no quiere decir que se utilicen los recursos tecnológicos y que se comprenda su uso. Esto es que el <<Terror a la máquina>> se elimina comprendiendo su funcionamiento y usándola en logros de progreso personal y social (Sarramona, 1989). 

Vivir educativamente el progreso tecnológico incluye la prevención sobre sus limitaciones y la potenciación de los recursos propios de la comunidad inmediata, es lo que hoy se denomina <<tecnología apropiada>> (UNESCO, 1979). En definitiva, lo que se pide a la escuela como institución educativa se trata de <<formar hombres y mujeres con tanta sabiduría, en el sentido moral y tradicional del término, como cualificación tecnológica y científica (M.E.C., 1987:23). 

Todos los campos del saber sufren una evolución constante, de modo que se hace necesaria la especialización y la actualización profesional para no quedar desfasado. En dos sentidos principales afecta la evolución científica a la educación. Por una parte se hace imprescindible el acceso a las fuentes de información: publicaciones, banco de datos, etc.; por otra, la imposibilidad de abarcar todos los conocimientos obliga a una selección constante de los contenidos adecuados para cada nivel educativo, en búsqueda de aquellos que tienen mayor permanencia y sin más fundamentales. 

El principio general que califica esta situación es el de educación permanente. Esta necesidad de educación exige nuevas metodologías que la hagan factible. 

La información se hace universal e inmediata a través de los medios de comunicación de masas –mass-media-. Prensa, radio, televisión, teléfono, telex, telefax, ordenadores, etc. son ya soportes imprescindibles de la sociedad actual. 

La lecto-escritura ya no es suficiente para comprender el lenguaje de los actuales medios informativos. Por tanto, el sistema educativo se ha de plantear como objetivo el dominio de los lenguajes audio-visuales para beneficiarse de sus posibilidades y aun tiempo desmitificar su poder conformador. 

La universalidad de la comunicación, la rapidez del transporte, la interacción de la política nacional, son factores que hacen al mundo pequeño y crean la conciencia de pertenecer a una misma colectividad humana, de tener comprometido el propio futuro de los demás. 

La conciencia universal ha de ser compatible con el conocimiento y cultivo de la cultura nacional inmediata. Un sentimiento universal que pretendiera estar por encima de las culturas nacionales, no sería otra cosa que el encubierto desprecio hacia ellas, incluyendo la más inmediata. 

Cuantitativamente, la calidad del sistema se puede medir en cuanto al número de sujetos escolarizados, lo que ya supone igualdad de acceso, pero cualitativamente son los niveles logrados y la proporción del fracaso escolar lo que matiza la igualdad de oportunidades a la salida del sistema, especialmente si se constata que el fracaso escolar es patrimonio de determinados grupos sociales. Este es un terreno de constante labor, porque el principio de <<democracia>> y de <<igualdad>> son metas difíciles de materializar, pero al que hay que dedicarle la máxima atención. 

La educación para el equilibrio ecológico surge como una consecuencia de los tiempos, concretada en el fomento del respeto a la naturaleza y la moderación en el consumo (Novo, 1985). Tras su alejamiento considerable, la vuelta – que no dependencia – a la naturaleza ofrece a la educación oportunidad de recuperar valores olvidados, necesarios para el mantenimiento mismo de los logros alcanzados (Bordón, 1988, Sureda, 1988, Colom/Sureda, 1989). 

Algunas limitaciones básicas del sistema educativo para responder a las necesidades de la sociedad actual son las siguientes: 

1. Preparación del Profesorado

El profesorado es el elemento principal del sistema educativo, de modo que su preparación resulta crucial para la calidad general del mismo (Sarramona, 1988). Sin embargo, la profesión docente sigue estando infravalorada social y económicamente, con lo cual resulta poco atractiva para los universitarios más capacitados. La educación actual exige profesorado altamente cualificado, además de la debida formación inicial, el profesorado en servicio se ve sometido a las exigencias de la formación permanente, que actualice sus conocimientos y habilidades.

La formación permanente, que es una necesidad de todo profesional del mundo moderno, lo es en mayor motivo del profesorado, que ha de preparar a sus alumnos no sólo para el hoy sino también para el mañana. La institucionalización de la formación permanente pasa por el reconocimiento de los méritos contraídos (Heneveld, 1987), y por una verificación de la aplicabilidad de lo recién aprendido (Martínez Mutt, 1983; Imbernon, 1987). 

2. Elevado costo de la Educación.

Las inversiones en educación han crecido sustancialmente en los últimos decenios, en términos absolutos y relativos, respecto al PNB y los presupuestos generales de los Estados. 

3. Lentitud en los cambios pedagógicos.

La naturaleza misma del proceso educativo, que ha de transmitir y preservar el patrimonio cultural de la comunidad, lo hace especialmente conservador y tendente a la rutina, circunstancias que se agravan ante la dificultad de verificar los resultados a largo plazo. 

4. Condicionamiento del medio sobre las posibilidades y resultados del sistema educativo.

La escuela no puede compensar déficits importantes provocados por anormalidades psico-biológicas, y tiene serias dificultades para hacerlo por las causadas por un medio socio-cultural depravado culturalmente; Éstas limitaciones han de obligar a ser forzosamente realistas a la hora de pedir resultados al sistema escolar, pero tampoco han de ser obstáculo para que se busquen las metodologías compensatorias adecuadas, y la escuela sea un elemento potenciador de posibilidades en vez de un factor más de causa de déficits (Escames, 1985; Sarramona, 1985). 

 

II Concepto de Educación.

Se puede definir el concepto de educación de muchas formas dependiendo de la perspectiva que se tome, en la visión actual se puede definir de tres formas: 

1.      Hablar de educación supone muchas veces referirse a una institución social: el sistema educativo. Es así como se habla de la educación occidental, de la educación española, de la educación moderna, etc., dándole un contenido histórico-comparativo o socio-político.

2.      Resultado o producto de una acción. Así se habla de una “buena” o “mala” educación, de una educación adaptada o no a las exigencias de los tiempos, de una educación conservadora o progresista, etc.

3.      El tercer significado se refiere al proceso que relaciona de manera prevista o imprevista a dos o más seres humanos y los pone en situación de intercambio y de influencias recíprocas. 

De forma general se pueden citar una serie de notas generales que caracterizan a la educación: 

  1. Idea de perfeccionamiento.
  2. Medio para alcanzar el fin del hombre.
  3. Organización u ordenación.
  4. Acción humana.
  5. Intencionalidad.
  6. Referencia a las características específicamente humanas.
  7. Concepto de ayuda o auxilio.
  8. Proceso de individualización.
  9. Proceso de socialización.

Cada una de las notas generales anteriores se dieron por diversos filósofos y sociólogos de los cuales se pueden citar a Aristóteles, Platón, Kant, Dante, Willman, etc. De todos ellos se puede intentar una síntesis de lo que es la educación como la que sigue: 

Profundizando en este tema tenemos que estudiar los efectos de la acción educativa. 

·         Perfeccionamiento. El perfeccionamiento educativo abarca al sujeto en su totalidad, de modo que el proceso dinámico se refiere tanto al sentimiento, como a la voluntad, intelecto, etc. 

·         Enseñanza. (insignare) <<señalar hacia>> <<mostrar algo a alguien>>. La enseñanza como acción educativa supone el aprendizaje (Fernández Huerta, 1970:333; Fernández, 1987:116-188), de modo que permanezca valido aquel viejo aforismo de que <<si el alumno no aprendió, el maestro no enseñó>>. 

·         Aprendizaje. El aprendizaje está en la base de todo el proceso educativo en la misma medida que diferenciamos la educación del simple desarrollo natural de sujeto, si bien todo aprendizaje no puede calificarse de <<educativo>>, a menos que sea congruente con las metas de perfeccionamiento fijadas en la educación (Esteve, 1983:14). 

·         Capacitación. Adquisición de conocimientos y  técnicas necesarios para ejercer una profesión determinada. 

·         Adiestramiento-entrenamiento. Adquisición de destrezas para realizar tareas concretas (Esteve, 1983:18). 

·         Instrucción. Síntesis resultante del proceso enseñanza-aprendizaje donde se adquieren conocimientos de manera organizada. La instrucción basada en aprendizajes coherentes con las metas educativas se erige en una fase propia e inmediata del proceso educativo (Titone, 1970:27). <<Persona instruida>> no es <<Persona Educada>>. La falta de vinculación del proceso enseñanza-aprendizaje, que lleva a la instrucción, con los valores educativos es lo que llevó al denominado formalismo didáctico, el cual reduce la tarea educativa a la adquisición de conocimientos. 

·         Formación. Conocimiento que transforma nuestra propia sustancia. 

·         Información. El hecho informativo aparece vinculado <<al hecho comunicativo y a su proceso expresivo comunicativo>>, porque <<”formar-se” es “informarse” en el profundo sentido no tan solo de dar y recibir noticias, sino el de formalizar y estructurar consistencias, en el de configurar al hombre como ser personal y social>> (Sanvicens, 1987:29). 

·         Adoctrinamiento. Hacer que el alumno vea como doctrina a la educación y que su adoctrinador sea el docente, el cual tratara de que el educando siga de forma correcta la doctrina educativa que se le proporciona. 

Con estas bases podemos definir los elementos constituyentes de la educación. 

La educación como acción.

Hay dos elementos clave en el concepto de educación: el sujeto que se educa (educando) y el sujeto que educa (educador). Sin embargo, como el sujeto agente de la educación personaliza todo el contexto social que interviene en el proceso de conformación del educando, de ahí que se pueda afirmar que existe un sujeto educando y una sociedad educadora.

Intencionalidad.

La intención se refiere al acto educativo, que aunque también puede entenderse como dirigida al objeto; tanto se puede afirmar que el acto educativo es intencional cuanto que la intención es educar. La intencionalidad, pues, supone: Elaborar acciones educativas pertinentes. Prevenir sobre acciones no pertinentes. Potenciar las que produzcan efectos deseados de acuerdo con las metas propuestas.(Castillejo, 1987:65) 

Sistematismo.

Según el grado de intencionalidad y sistematismo que converjan en un determinado programa educativo, actualmente se distingue entre: [2] 

  1. Educación formal, aquella que es plenamente intencional y acontece en una estructura sistemática institucionalizada (escuela), lo cual suele conllevar el logro de titulaciones académicas reconocidas. Es la educación que esta legal y administrativamente regulada.
  1. Educación no formal, conjunto de actividades claramente intencionales que acontecen fuera del sistema escolar formal, y que no pretenden concluir con aprendizajes reconocidos oficialmente. El nivel de organización puede ser muy variable según la naturaleza del programa, desde altamente estructurado, al estilo escolar, hasta un mínimo nivel de estructuración.
  1. Educación informal, es el conjunto de acciones sociales que tienen consecuencias educativas sin que hayan sido elaboradas específicamente para la educación.

Así llegamos a la necesidad de definir los fines de la educación. Estos han de estar forzosamente vinculados con los valores – no en vano se trata de hacer más valioso al sujeto, perfeccionarlo – , pero los fines suponen valores elegidos y personalizados, susceptibles de tratamiento pedagógico. Las funciones generales que cumplen los fines de la educación – también denominados <<patrones>> (patterns) en el lenguaje tecnológico – las resumen así Gómez Ocaña (1985:59): 

  1. Función referencial, puesto que la eficacia del proceso educativo depende de los fines o patrones.
  2. Función organizadora, dado que es en función de los fines como se gradúan y sistematizan las acciones educativas.
  3. Función integradora, puesto que los fines se erigen en eje aglutinador de todo el proceso educativo.
  4. Función prospectiva, anticipando el resultado previsible, con lo cual se determinan reglas y acciones.

Los fines de la educación se ven sujetos a la cultura, los factores sociales de la época, además de los principios básicos de la perfección humana. 

Según el criterio de niveles de acuerdo a los principios básicos se pueden establecer los siguientes (Fullat - Sarramona, 1984:44-45): 

1.      Nivel filosófico, por el cual pretende una interpretación personal del mundo y del papel del hombre en él.

2.      Nivel Social, que centra al sujeto ante una realidad histórico-social concreta, en la cual debe desenvolverse de manera reflexiva. El logro de la integración y concientización sociales pasará por la adquisición previa del patrimonio cultural de la sociedad en cuestión.

3.      Nivel personal, porque en primera – y última – instancia educamos a un hombre concreto, quien ha de encontrar su propio papel en la colectividad y lograr así su plena realización como individuo.


[1] Con base en Fernández, Saramona y Tarín (2000).

[2] (Coombs,  1975; Touriñan, 1984; Trilla, 1985).